Por:
Heriberto Chambi Mollericona
Con
la colonización la producción de conocimiento tenía que pasar una serie de procesos
metodológicos de rigor científico y el conocimiento que no reunía
dicho requisito era simplemente un saber
popular de carácter oral, en otras palabras el único válido y
verdadero era el conocimiento euro
occidental científico que se producía en
grandes academias o centros de
investigación científica, que las mismas
al tener alcance universal tenía que
irradiar toda las instancias o ámbitos de la actividad humana sin importar la diversidad cósmica del pensamiento en
los diferentes países del mundo ya que
estos conocimientos eran verdades
absolutas.
Es
así,
cuando nos referimos al ámbito
educativo el conocimiento que se impartía en centros
educativos era diseñada desde afuera conforme al interés de los colonizadores, neoliberales, imperialistas,
estos últimos con la
finalidad de dominar con la
metodología de la globalización invirtieron grandes sumas de capital en proyectos y programas
de reformas de tipo político,
económico y social como pilar fundamental consideraron a
la educación .
Ahora cuando nos referimos eminentemente al proceso educativo de carácter pedagógico curricular propiamente, el maestro solo se avocaba de transmitir el conocimiento diseñado en los planes y programas más énfasis en la lectura y escritura desplegando algunas habilidades de simplemente de descifrar grafías simples en un principio para luego juntar formando palabras sencillas, compuestas , frases y oraciones predominando el método silábico de repetición como aprender de memoria un poema para luego declamarlo mecánicamente ni siquiera captar el significado de la palabra y sin llegar a la parte critica analítica, difusión y producción como clasifica los autores Harvey Tejada y Alfonso Vargas integrando los tres tipos de literacidades “literacidad funcional, literacidad cultural y literacidad critica, al respecto (Kathleen McCormick 1997) citado por los mismos autores señala “Ser un lector con literacidad critica es tener el conocimiento y la habilidad para detectar las interrelaciones del tejido social y las prácticas de lectura escritura de una cultura, para ser capaz de analizar tales condiciones y prácticas, y poseer una consciencia crítica y política para debilitarlas y equilibrarlas”[1].
De
lo expuesto si enseñar era simplemente
transmitir conocimiento ¿dónde estaba
la capacidad creativa, critica, analítica y reflexiva del maestro? En respuesta a
este cuestionamiento no es que el
maestro/a era incapaz si no que el mismo sistema educativo limitaba a
conformarse en ciertas tareas de proceso
enseñanza-aprendizaje, era algo utópico pensar que un maestro/a podía escribir
ensayos, artículos u otro tipo de
textos, por otro lado en su proceso de
formación tampoco enfatizaba el
desarrollo de capacidades de producir el
conocimiento, por más que lo
haga, dicha producción no podía tener validez en la sociedad de pensamiento
alienado solo dar valor todo lo que viene de afuera mejor si es de Europa o Estados Unidos , como
dice Emilia Ferreiro hubo una época en que escribir y leer eran actividades
profesionales. Quienes se destinaban a
ellas aprendían un oficio, y a este
oficio se dedicaban el resto de sus días[2],
en nuestra pasada historia no había centros
académicos que formaban este tipo de profesionales peor aún en escuelas
de formación de maestros.
En consecuencia no es que el maestro/a no podía producir conocimiento, mas a lo contrario algunos maestros/as a través de su experiencia contaba con muchos saberes y conocimientos más que todo de su propia cultura y los contextos de lugares donde ha trabajado, con mucha hidalguía se acepta solo desarrollaba la parte de la oralidad que la misma es transmitida de generación en generación, por otro lado en otras partes del mundo, más que todo en países marginados avanzaba la alfabetización en busca de la democracia al respecto Emilia Ferreiro 2002:12 señala “ todos los problemas de alfabetización comenzaron cuando se decidió que escribir no era una profesión, sino una obligación y que leer no era una marca de sabiduría sino una marca de ciudadanía”[3]
Ahora es cuando con MESCP tenemos la oportunidad de sistematizar esa gama de saberes y conocimientos referente a nuestra interculturalidad, cosmovisiones, lengua, usos y costumbres, espiritualidades, principios y valores y muchas otras temáticas que nos va permitir crear, rescatar, revalorizar y romper el pensamiento hegemónico occidental de sometimiento a los pueblos humildes que durante siglos estaban en silencio aunque sin cruzar las manos en constante proceso de lucha en busca de su liberación tanto ideológica, política, económica, social y culturalmente y en estos últimos años como una necesidad indispensable la descolonización científica tecnológica, por tanto el maestro comprometido con la transformación y consolidación del estado plurinacional está obligado a producir el conocimiento a partir de la sistematización de la oralidad.
[1] Tejada Harvey y Vargas Alfonso, Hacia una integración de la
literacidad critica, la literacidad funcional y la literacidad cultural.
Universidad del Valle, 2007
[2] Ferreiro, Emilia. Leer y escribir en un mundo cambiante. Pág. 1,
2002
[3] Ferreiro, Emilia. Leer y escribir en un mundo cambiante. Pág. 2,
2002
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