lunes, 16 de febrero de 2015

LA EVOLUCION DE LA EVALUACION EN EL CONTEXTO EDUCATIVO



Por: Nélida López Pinto
Idealmente, se entiende por evaluación al proceso dinámico a través del cual, una empresa, organización o institución académica puede conocer sus propios rendimientos, especialmente sus logros y flaquezas y así reorientar propuestas o bien focalizarse en aquellos resultados positivos para hacerlos aún más eficientes.
Aunque históricamente, la evaluación surgió como una herramienta de control, para que a través de ella los establecimientos de enseñanza no solamente controlen el aprendizaje de sus alumnos, sino que además, a través de los directivos ejerzan cuidado y control sobre la tarea que realizan los maestros. Es decir de ambos sujetos principales de un centro educativo que son protagonistas de este proceso.
Últimamente se está intentando modificar esta percepción de la evaluación y se pretende reforzar el análisis más profundo de las posibilidades y características individuales de cada persona, para poder de esta manera atender y subsanar puntos débiles que se pueden presentar en el proceso de aprendizaje y de este modo lograr que la evaluación además de darnos un número, permita al estudiante o al maestro pasar de grado o posicionarse mejor en su carrera.
De acuerdo a la Nueva Ley de Educación en Bolivia 070 Aveliño Siñani Elizardo Perez la Evaluación de la enseñanza y aprendizajes del desarrollo curricular “es el proceso de análisis y valoración de la formación integral y holística de las y los estudiantes y la aplicación de metodologías de maestras y maestros en el marco del modelo educativo sociocomunitario productivo, que permite a la comunidad educativa identificar logros, limitaciones y dificultades en los procesos educativos a partir de la comprensión, reflexión y el diálogo para la toma de decisiones mediante acciones dinámicas, permanentes y sistemáticas, orientando y reorientando oportunamente la práctica pedagógica”.
Como vemos, este último concepto se refiere a la formación integral y holística de los estudiantes y a las metodologías de los maestros y maestras; luego está la comunidad educativa que junto a los anteriores deberán identificar logros, limitaciones y dificultades, lo que supone un trabajo conjunto para la toma de decisiones y en caso necesario reorientar la práctica pedagógica.
Si bien esta propuesta asume como protagonistas no sólo a los/las estudiantes y maestros(as), sino también a la comunidad educativa, se debe tener en cuenta la predisponibilidad de estos tres sujetos para el trabajo conjunto propuesto.
El tema de la evaluación es algo que está pesando gran parte del sistema educativo actual. Actualmente no se tiene demasiado claro el tipo de evaluación que se está realizando en la mayoría de los centros educativos en nuestro país. Si bien es cierto que el tema de evaluación debe ser reformulado contando con todos los actores del sistema: docentes, estudiantes y comunidad especialmente, debe serlo desde muchas ópticas. Entendiendo de que hay algo que no funciona.
Cada fin de año, nos encontramos con casos de estudiantes “retenidos”, ¿Usamos la evaluación como filtro? ¿Usamos la evaluación para clasificar a los alumnos entre buenos, regulares y malos? ¿Evaluamos a los evaluadores? ¿Se continúa aplicando en las escuelas la denominada evaluación objetiva? ¿Qué estrategias empleas las escuelas para la incorporación de la comunidad en este proceso?
Reflexionar sobre estos temas se hace imprescindible. Evaluación sí pero, ¿cómo, cuándo y dónde? Y la gran pregunta… ¿para qué?
Se dice a voz en cuello “para lograr el desarrollo del país”, “para que la persona alcance sus objetivos”, “para que pueda mejorar su rendimiento académico en cursos superiores”; empero actualmente el acceso al conocimiento y a determinadas competencias no se lo logra sólo en las escuelas…Sin embargo son esto son los únicos valederos para el acceso a una formación superior.
Queda en manos de los profesores semejante responsabilidad, la del futuro no de uno, sino de muchas personas que son verdaderamente el presente y futuro de nuestro país. Ésta es sin duda una gran tarea de difíciles acuerdos, pero indudablemente un desafío al que como educadores debemos estar abiertos, abiertos al debate, especialmente con la comunidad.
La evaluación tiene connotaciones ideológicas de cada uno de los sujetos que intervienen en ella, tiene connotación social porque se relaciona con la promoción o retención asociada a fracaso escolar y deserción, tiene connotación pedagógica porque tiene peso en la conducta de los diferentes actores sociales involucrados, en nuestro contexto se continúa con la precepción de “intromisión” de los padres, en lugar de “participación”, la evaluación tiene connotación técnica, al analizar los instrumentos, pruebas y estrategias de evaluación que muchas veces condicionan el resultado final, que afecta o es influenciado, sin lugar a dudas, por las demás connotaciones y finalmente tiene una connotación ética ya que implica valorar y tomar decisiones que impactan directamente en la vida de los otros.
Un verdadero proceso de evaluación implica una práctica cotidiana que realizan todos y afecta a la institución en su conjunto, no para sancionar y controlar sino para mejorar y potenciar el desarrollo de sus miembros. De esta manera, la evaluación ya no puede reducirse a una actividad exclusiva de los docentes, se requiere de un proceso crítico reflexivo sobre las acciones que se realizan conjuntamente con los propósitos que se persiguen: ¿qué se pretende?, ¿cómo se realiza?, ¿qué efectos tiene?, ¿qué papel asumen los evaluadores?, etc. La evaluación siempre será un proceso y nunca un fin.
BIBLIOGRAFIA
Reglamento de Evaluación del Desarrollo Curricular
http://eticayfonoaudiologia2013.blogspot.com.es

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